En portátiles el precio esconde tres decisiones que casi nadie mira: si la memoria va soldada, si el almacenamiento se puede ampliar y cuántos años de soporte le quedan al sistema. Aquí esas tres van delante del procesador.
Publicamos sólo lo comparable: generación y sufijo del chip, vatios configurados de la gráfica, autonomía atribuida a su fuente y la garantía legal española de 3 años. Cada cifra va firmada por quien la publicó.
Y lo bajamos a la práctica: estudio y universidad, teletrabajo, juego de entrada, compra barata o reacondicionada, y qué hacer con un equipo que se quedó sin soporte de Windows 10.